Para unas vacaciones de verano únicas, el sur de Argentina ofrece una opción imbatible: Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. Combinando naturaleza salvaje, aventura extrema y una gastronomía patagónica de primer nivel, se consolida como el destino ideal para quienes buscan experiencias intensas lejos de lo convencional, incluso por encima de destinos internacionales.
La puerta de entrada a un mundo natural único
La experiencia comienza en el premiado Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas, operado por London Supply Group. Reconocido entre los 19 mejores del mundo, su arquitectura y servicios, como el Duty Free Shop Atlántico Sur, dan la bienvenida.
El vuelo desde Buenos Aires dura aproximadamente tres horas y media. La reciente afluencia de más de 12 mil visitantes en un fin de semana largo de 2025 anticipa una temporada estival récord para este rincón patagónico.
Días interminables de luz y aventura
El verano fueguino se caracteriza por hasta 18 horas de luz diaria, permitiendo exprimir al máximo cada jornada. Este fenómeno natural amplía las posibilidades para explorar los imponentes paisajes que rodean la ciudad.
La ubicación de Ushuaia, entre montañas y el mar, crea un entorno subantártico único. Bosques, lagos y una rica fauna marina son el escenario para actividades que van del senderismo a la navegación.
El corazón verde: Parque Nacional Tierra del Fuego
A pocos minutos de la ciudad, el Parque Nacional Tierra del Fuego es una visita obligada. Con 68.909 hectáreas, es el único parque nacional argentino que integra ambientes marinos, boscosos y de montaña.
El sendero desde Ensenada a Bahía Lapataia es el preferido. Atraviesa bosques de lengas y conduce a miradores con vistas espectaculares del Lago Roca y el Canal Beagle. Todos los circuitos están bien señalizados, indicando su complejidad.
Trekking para todos los niveles: Hacia la Laguna Esmeralda
A solo 20 km de Ushuaia, la caminata a la Laguna Esmeralda es una de las más deslumbrantes. El sendero atraviesa bosques milenarios y zonas de montaña hasta llegar a la laguna de aguas cristalinas, alimentada por el deshielo glaciar.
Con una extensión de 8,7 km (ida y vuelta) y un trazado mayormente plano, es una opción accesible para familias. Se recomienda llevar calzado impermeable, abrigo, agua y alimentos para disfrutar de esta aventura de aproximadamente cinco horas.
Historia y paisaje: El Tren del Fin del Mundo
Vivir la historia sobre rieles es posible en el Tren del Fin del Mundo. Originalmente transportaba presos, hoy recorre 7 kilómetros de paisajes cargados de historia, pasando por turbales y bosques de lengas.
La excursión, que dura aproximadamente 1 hora y 45 minutos, parte de la Estación del Fin del Mundo y llega hasta los límites del Parque Nacional. Es una experiencia familiar imperdible que conecta el pasado con la naturaleza virgen.
Navegación y postales australes: El Canal Beagle
Ninguna visita está completa sin navegar el Canal Beagle. Las excursiones en catamarán permiten apreciar la icónica postal del Faro Les Eclaireurs, en funcionamiento desde 1920 con energía solar.
El paseo también ofrece un avistaje privilegiado de aves y lobos marinos. Es la perspectiva perfecta para comprender la inmensidad del paisaje austral y la ubicación estratégica de Ushuaia.
El sabor del Fin del Mundo: Gastronomía Patagónica
La experiencia se corona con los sabores típicos de la región. La centolla patagónica, con su carne dulce y jugosa, es el plato estrella, seguido por la merluza negra preparada de múltiples formas.
Fuera del mar, el cordero patagónico asado lentamente a la estaca es una delicia. Para el postre, el chocolate fueguino elaborado con calafate, un fruto ácido local, ofrece un cierre dulce y autóctono.
Un destino completo para una experiencia inolvidable
Ushuaia se posiciona como mucho más que un destino remoto. Es una propuesta turística completa que combina aventura, historia, paisajes sobrecogedores y una cultura gastronómica única.
Ofrece actividades para todos los niveles, desde trekking exigentes hasta paseos familiares en tren, asegurando que cada visitante encuentre su propia aventura en el verano del Fin del Mundo.

