Fuente: Tourism and Societytt
México es un mosaico de devociones y tradiciones donde el turismo religioso se ha convertido en una fuerza de cohesión social y un motor económico de gran alcance. Así lo afirma Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo de los Estados Unidos Mexicanos, en una entrevista exclusiva con la Red Mundial de Turismo Religioso. La funcionaria, parte del gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum, revela que cada año más de 40 millones de personas se desplazan por motivos de fe en el país, generando una derrama económica estimada en 20 mil millones de pesos.
México no solo es un destino de sol y playa; es también un territorio donde la espiritualidad, la historia y la cultura se entrelazan en una oferta única. En diálogo con la Red Mundial de Turismo Religioso, la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, trazó un panorama detallado del impacto del segmento religioso en el país, las estrategias de diversificación y los desafíos hacia el futuro.
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Un motor económico y cultural
“El turismo religioso en México es una fuerza de cohesión social y un motor económico de gran alcance”, aseguró Rodríguez Zamora. Las cifras lo respaldan: más de 40 millones de peregrinos se movilizan anualmente, generando una derrama de 20 mil millones de pesos que dinamiza economías locales a través del hospedaje, la gastronomía y las artesanías. La funcionaria destacó que este segmento funciona como un “binomio virtuoso”: desarrollo económico y preservación cultural.
Diversificación más allá de los grandes santuarios
Si bien la Basílica de Guadalupe y San Juan de los Lagos son referentes indiscutidos, la Secretaría impulsa destinos emergentes con alto valor espiritual. Entre ellos mencionó:
- La Romería de la Virgen de Zapopan, reconocida por la UNESCO.
- El Santuario de Talpa de Allende, con tres millones de visitantes anuales.
- El festival “Magia en Guanajuato”, que cada diciembre transforma la capital con villancicos, pastorelas y recorridos por templos emblemáticos como la Basílica Colegiata, San Roque, La Valenciana y San Francisco.
Accesibilidad e inclusión en los santuarios
La secretaria destacó esfuerzos concretos para mejorar la infraestructura y garantizar que la experiencia religiosa sea segura e inclusiva. Un ejemplo paradigmático es la Procesión del Silencio en San Luis Potosí, que en 2025 incorporó intérpretes de lengua de señas, audio descripción y réplicas táctiles.
“Estas acciones garantizan que la experiencia religiosa sea segura, inclusiva y sostenible, fortaleciendo el derecho de todos a participar plenamente en la vida cultural y comunitaria”, explicó Rodríguez Zamora.
Pueblos Mágicos y turismo comunitario
La integración comunitaria es otro pilar de la estrategia. A través del programa de Pueblos Mágicos y el Distintivo de Turismo Comunitario, se busca que los beneficios económicos y culturales se redistribuyan directamente en lo local. Destinos como San Juan de los Lagos, Talpa de Allende, Cholula o Pátzcuaro son ejemplos de cómo las fiestas patronales y celebraciones religiosas se convierten en experiencias turísticas completas.
Innovación en producto turístico
Rodríguez Zamora destacó iniciativas como la “Ruta Religiosa y Exposición de Reliquias” de Querétaro, desarrollada junto con la Diócesis local. Durante el evento, se expusieron reliquias de San Pablo, San Juan Pablo II, San Francisco de Asís, Santa Teresa de Calcuta y el Beato Carlo Acutis, con 524 horas de veneración y la asistencia de 73.500 visitantes. La iniciativa generó beneficios directos al comercio y los servicios, y proyectó a Querétaro como un destino de turismo religioso auténtico e incluyente.
Visión a futuro: los 500 años de Guadalupe
De cara al futuro, la secretaria señaló que un hito fundamental será la conmemoración en 2031 de los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac. Este evento, afirmó, consolidará a México como líder regional en turismo cultural y religioso.
“La visión es consolidar el turismo religioso como un eje estratégico dentro de la política nacional de turismo cultural y comunitario, integrando tradición, innovación y sostenibilidad para ofrecer experiencias auténticas que fortalezcan y promuevan el desarrollo local”, concluyó Rodríguez Zamora.

